El telescopio James Webb detecta una posible “estrella agujero negro” en el universo primitivo

14.08.2026

El objeto, observado cuando el universo tenía unos 660 millones de años, podría ofrecer nuevas pistas para explicar el origen de los llamados "pequeños puntos rojos" descubiertos por el telescopio espacial.

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. — 14 de agosto de 2026. Un equipo internacional de científicos identificó un objeto astronómico que podría representar un tipo de estructura hasta ahora desconocida, descrita como una "estrella agujero negro", mediante observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb (JWST).

El objeto se encuentra en el universo primitivo, aproximadamente 660 millones de años después del Big Bang, y presenta características que han llamado la atención de los investigadores por su enorme luminosidad. De acuerdo con el estudio publicado en la revista Nature, su comportamiento podría ayudar a explicar el origen de los denominados "pequeños puntos rojos", una población de objetos observada repetidamente por el James Webb desde el inicio de sus operaciones científicas.

A primera vista, la estructura podría confundirse con una estrella de dimensiones comparables a las de un sistema planetario. Sin embargo, los investigadores plantean que en su centro podría existir un agujero negro supermasivo, rodeado por una densa concentración de gas.

La cantidad de energía emitida constituye uno de los principales enigmas. Según los investigadores, el objeto presenta una luminosidad extraordinaria, incompatible con la energía que podría producir una estrella mediante el proceso habitual de fusión nuclear.

El hallazgo se relaciona con uno de los grandes interrogantes surgidos durante los primeros años de observaciones del James Webb: la existencia de numerosos objetos extremadamente brillantes y rojizos en una época en la que el universo todavía era muy joven.

Rohan Naidu, investigador de la Universidad de Hawái y autor principal del estudio, señaló que la naturaleza de estos objetos se ha convertido en uno de los debates científicos más importantes surgidos durante la era del JWST.

El color rojizo del objeto inicialmente podía atribuirse a la presencia de polvo cósmico. Sin embargo, al analizar su luz en diferentes longitudes de onda, el equipo encontró indicios de que determinadas frecuencias desaparecen, un comportamiento que apunta hacia la presencia de gas de hidrógeno.

Robert Simcoe, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y coautor del trabajo, explicó que el fenómeno puede compararse con la manera en que partículas suspendidas en la atmósfera pueden alterar la apariencia del cielo. En este caso, las propiedades del gas alrededor del objeto modificarían la luz que llega hasta los instrumentos del telescopio.

El problema central para los científicos era determinar qué mecanismo podía producir una cantidad tan elevada de energía en un objeto de estas características. De acuerdo con la investigación, la fusión nuclear no sería suficiente para explicar la luminosidad observada, lo que fortalece la hipótesis de que existe un agujero negro en su interior.

Los investigadores consideran que este tipo de objetos podría constituir una etapa intermedia en la evolución de algunos de los primeros agujeros negros y ayudar a comprender cómo estos cuerpos alcanzaron grandes masas en una etapa tan temprana de la historia del universo.

El estudio no establece de manera definitiva que se trate de una "estrella agujero negro", por lo que serán necesarias nuevas observaciones y análisis para confirmar su naturaleza. El descubrimiento, sin embargo, abre una nueva vía para estudiar los misteriosos objetos rojos que el telescopio James Webb continúa encontrando en las profundidades del universo.

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